Orígenes del Séptimo Arte: El Cine entre 1918 y 1959 I

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La pasada semana, en nuestra sección dedicada los Orígenes del Séptimo Arte, hablábamos del cine americano a inicios del siglo XX y concluíamos que  David Wark Griffith y Edwin Porter fueron los directores que comenzaron a traernos el cine tal y como hoy lo conocemos. En esta ocasión, y en las semanas siguientes, trataremos cómo eran las películas en el período de Entreguerras, y las fechas posteriores a esta época (1918-1959).

Hoy haremos una breve introducción para seguir, las siguientes semanas, con el cine surrealista, el cine revolucionario soviético, los orígenes del cine sonoro en Estados Unidos, la industria cinematográfica norteamericana y sus nuevos géneros, el final de la Edad de Oro de Hollywood y el nuevo cine surgido en Europa, centrándonos en el neorrealismo italiano y su evolución.

Para no liaros demasiado y comprendáis bien lo que hoy os traemos, vamos a centrarnos en el Cine y la Vanguardia, concretamente en el Cine Expresionista Alemán.

Existieron distintos movimientos o escuelas cinematográficas en esta época, aquellas que tienen relación con movimientos artísticos de vanguardia, como el Cine Expresionista Alemán y el Cine Surrealista, y movimientos cinematográficos que son vanguardistas por ellos mismos, es decir, no tenían relación directa con movimientos artísticos, son nuevos y revolucionarios, como el Cine Revolucionario Soviético.

En cuanto al Cine Expresionista Alemán, en el que nos centraremos hoy, se desarrolló entre el final de la I Guerra Mundial y el nacimiento del cine sonoro. Así, habría que situar este cine entre 1918 y 1930.  La característica principal del Cine Expresionista Alemán es su tremenda expresividad, de ahí su nombre, claro. Ésta se lleva a cabo para solventar la ausencia de sonido y se fundamenta en dos aspectos importantes: El desarrollo de luces y sombras y la creación de los temas de misterio y terror.

Debido a ello, los films están protagonizados por vampiros, locos, transformados o asesinos. La presencia de este tipo de personajes en las películas de esta época reflejan la situacion de crisis ideológica que existe en esos momentos y que llevarán a Alemania hacia el nazismo.

Una de las películas más importantes en esta corriente es “Nosferatu, el Vampiro”, de Friedrich Wilhelm Murnau. Su importancia radica en que inicia la temática de los vampiros en la gran pantalla. Se creó en 1922 y fue un film que influyó en todas las películas subsiguientes en Estados Unidos sobre todos los dráculas conocidos. Es un film muy representativo porque utiliza muchos efectos de luces y sombras para dar ese cariz de misterio.

La primera película, con entidad propia, de este tipo de cine fue “El Gabinete del Dr. Caligari”, dirigida por Robert Wiene en 1919, un film considerado como una de las mejores películas de la Historia del Cine. En ella, se relata los crímenes que comete un sonámbulo bajo las órdenes del doctor Caligari. Éste recorrre las ferias de las ciudades alemanas, hipnotiza a un sonámbulo y le obliga a cometer todo tipo de crímenes. Se decía que el argumento del film tenía una gran carga política, ya que se comparaba la actividad asesina del hombre sonámbulo con la del ejército alemán durante la I Guerra Mundial. Para evitar cualquier connotación política, el director incluyó una escena nueva al inicio de la película y otra al final.



Los recursos cinematográficos utilizados en este film son muchísimos. El director no dudará en usar el fundido en gris, maquillajes llamativos, efectos de luces y sombras y figuras delimitadas en círculos con el objetivo de incrementar la distancia, dándo así una toque de misterio y lejanía. Estas películas estaban muy vinculadas con el expresionismo pictórico. Se había terminado una gran guerra y no había demasiado dinero para invertir en cine, así pensaron que lo más barato era utilizar telones de fondo pintados. Los encargados de pintar estos telones fueron 3 grandes pintores expresionistas alemanes: Warm, Reimand, Rohirg. Existían tres limitaciones de luz, por ello pintaron las sombras en paredes y suelos. Filmaban con luz natural y hacían la decoración como si fueran perfectos cuadros.

La última obra importante de este género es “Metrópolis”, dirigida por Fritz Lang en 1926. Se trata ya de una superproducción y tuvo un coste muy alto, los expertos hablan de 5 millones de marcos y numerosos extras. Tardó en rodarse un año y pudo llevarse a cabo gracias a que las productoras norteamericanas, como Paramount o Metro Goldwyn Mayer, dieron un crédito blando a la productora alemana, UFA. A cambio, ésta debía ceder los derechos de sus producciones para poderlas proyectar y exhibir en Estados Unidos.


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“Metrópolis” muestra una ciudad imaginaria que sería el modelo de ciudad 100 años después. En ese tiempo, según el director, la ciudad sería un espacio en el que los obreros vivirían en el subsuelo, que podía identificarse con el infierno, y los señores habitarían en la superficie, o el cielo. En esta ciudad, los obreros tienen una líder que se llama María, que puede idenficarse con la Virgen María, es en ella concurren todos los valores positivos.

De repente, un buen día, María sube a la ciudad de los señores y Freder, hijo del dueño de la ciudad, se enamora de ella. En su intento de volver a reencontrarse con María, Freder baja a la ciudad de los obreros y conoce las condiciones de vida de éstos. A partir de ahí, el señorito intercede ante su padre para que mejore la forma de vida de los obreros. El film acaba con la unión del amo con el trabajo, que podría identificarse con la unión de el capital con el trabajo. Toda una declaración de intenciones.

La película plantea la necesidad de la existencia de un líder, ya que los obreros no piensan por ellos mismos y deben tener un líder, como María. Históricamente, se ha considerado que este film tenía un tono pro-nazi porque fue la película favorita de Hitler.

Respecto a sus características, “Metrópolis” está perfectamente montada y cuenta con una importante escenografía. Muestra un carácter futurista e imágenes impactantes. Cuando Hitler consiguió el poder, propuso a Fritz Lang ocupar el cargo de Director General del Cine, cargo que poseía el control de todas las películas que se producían y proyectaban en la Alemania nazi. Lang lo rechazó y abandonó su país para partir hacia Estados Unidos. Así demostró que no estaba, para nada, de acuerdo con la ideología nazi, pero quedó marcado de por vida por esta película. Fritz Lang nunca volvió a Alemania.

¿No os parecen unas historias apasionantes? Y es que el cine siempre ha sido algo más que la creación de una película y su posterior proyección. La próxima semana nos centraremos en el cine surrealista, en el que resaltaremos la figura de Luis Buñuel, un director apasionante de la historia del cine español.

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Categorías: Directores, Historia del cine


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