Orígenes del Séptimo Arte: Cine entre 1918 y 1959 III

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“El Acorazado Potemkin”

Por fin es jueves y toca seguir con la fascinante Historia del Cine. Hoy haremos un repaso por el Cine Revolucionario Soviético, destacando las películas “Octubre” y “El Acorazdo Potemkin”.

Primeramente vamos a dejar claro por qué se denominaba a este cine como “revolucionario”. En realidad existen dos motivos principales:

– Porque cinematográficamente es un cine revolucionario, es decir, un cine que emplea un lenguaje cinematográfico rompedor y novedoso y que se vincula, habitualmente, con la vanguardia ya que es un nuevo movimiento.

– Porque es un cine que está dedicado a conmemorar o celebrar la Revolución Soviética de 1917 y sus antecedentes.

Así, podría considerarse un cine totalmente propagandístico. Se trata de películas hechas bajo el control del Estado que comprendió, muy pronto, que el mundo del cine tiene una gran capacidad para transmitir ideologías.

El máximo representante del Cine Revolucionario Soviético fue Sergei M. Eisenstein, un militante bolchevique, que comenzó su carrera en este mundo dentro del ámbito del teatro. Su encontronazo con el mundo de la farándula fue casual. Durante la I Guerra Mundial, Eisenstein estaba enrolado en el ejército rojo y, junto a sus compañeros, creó una compañía de teatro de aficionados. Cuando termina la guerra, éste continuó realizando teatro, pero ya de manera profesional.

Primero se dedicó a desarrollar escenarios, algo muy apropiado para una persona que había estudiado arquitectura, como es el caso de Eisenstein. En seguida pasó a ser director de teatro y alcanzó una gran fama, sobre todo a partir del año 1923. En esa fecha dirigió “Máscaras de Gas”, obra que le hizo famoso por la representación, que llevó a cabo, de una fábrica que producía gas en Moscú.

Ese mismo año, conoce a David Wark Griffith, del que ya hablamos con anterioridad. Si recordáis, Griffith fue el creador de la película “Intolerancia”, entre otras, y ambos se conocieron, precisamente, en el estreno de este film en Moscú. Eisenstein se interesó tanto por esta película que decidió abandonar completamente el teatro para dedicarse, en cuerpo y alma, al mundo del cine.



“La Huelga”

Ya en 1924, dirigió “La Huelga”, una película histórica que recogía una serie de hechos revolucionarios que habían tenido lugar en la U.R.S.S. en 1905. Entre estos hechos, destacó el levantamiento del Acorazado Potemkin. Eisenstein pensó en recoger este episodio en “La Huelga”, pero se dió cuenta de que este hecho era tan largo que merecía la realización de una película que tratase únicamente de este acontecimiento. Ésta fue “El Acorazado Potemkin” (1925).

Dos años más tarde, dirigió el film “Octubre”, una película que recogió la Revolución de Octubre de 1917. En realidad, fue un encargo oficial, por parte del gobierno, que sirvió para conmemorar el décimo aniversario de esta revolución. Estas películas constituyen la trilogía revolucionaria de este director y, sin duda, es lo más destacado del Cine Revolucionario Soviético.



“Octubre”

Los films de Eisenstein y, por tanto, del Cine Revolucionario Soviético, poseen una serie de caraterísticas que os pasamos a relatar:

– Son películas de masas en movimiento. Este tipo de films no tienen protagonistas individuales porque no son historias personales, sino historias del colectivo. Por ello, se denominó a este tipo de cine “Cine sin protagonistas”.

– Se perfeccionó el montaje alterno y paralelo que ya había utilizado Griffith. Además, el Cine Revolucionario Soviético desarrolló otro tipo de montajes:

     * El montaje intelectual: Consiste en asociar imágenes reales con ideas, conceptos o símbolos.

     * El montaje rítmico: Consiste en cambiar el ritmo de las escenas, es decir, pasar de un ritmo lento a un ritmo cada vez más rápido.

– Continuó la sucesión escalar de planos, que se había iniciado con el cine de Griffith, pero con algunas variaciones:

     * Por ejemplo: Se usó el plano general alternándolo con primeros planos. En este tipo de cine, los primeros planos son fundamentales porque dan una tremenda expresividad. También se utilizaron planos de detalle, que también poseen una gran importancia. Uno de los planos típicos del Cine Revolucionario Soviético, es el plano medio de cintura para abajo porque se cree que es la mejor forma de representar el movimiento. A su vez, se empleó mucho el plano picado para representar mejor las masas en movimiento.

– Uso extenso de los encadenados, como elemento de transición para mostrar el paso del tiempo. Aunque, normalmente, el paso del tiempo viene sin elemento de transición ya que se utilizaba un corte seco o corte directo.

– Se le dió gran importancia a la luz. Eisenstein empleó muchos juegos de luces, luces contrastadas y sombras proyectadas en el suelo.

En líneas generales, el Cine Revolucionario Soviético es un cine muy expresivo, tanto que casi no necesita letreros para informar al espectador de lo que está pasando. Esto es algo lógico ya que es un cine hecho con una finalidad propagandística, es decir, se buscaba indicir tanto en el proletariado ruso, que no sabía leer, como en el proletariado universal, que no entendían el idioma ruso. Este tipo de cine estaba pensado para que todo el mundo lo entendiera. De ahí el poder de las imágenes y no de los letreros.

Muchos expertos en cine, han considerado esta vertiente como “Cine Puñetazo”. Se le denominó así para diferenciarlo del “Cine Ojo” que había creado Dziga Vertov.

Aquí termina nuestra andadura de hoy por la Historia del Cine. A partir de la semana próxima nos centraremos en el cine de Estados Unidos en el período que va desde 1918 a 1959, concretamente en los inicios del cine sonoro.

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