Georges Méliès, pionero del cine de ciencia-ficción

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Fue el primer director en la historia que se atrevió  a retratar viajes interespaciales y personajes del espacio, ya en 1902.

Georges Méliès

El 8 de diciembre de 1861 nacía en París uno de los primeros grandes directores de la historia del cine. Nació como Georges Méliès, y así fue conocido durante toda su carrera, una carrera que tuvo unos éxitos indiscutibles por los que nunca recibió, al menos en vida, el reconocimiento que merecía.

Méliès estuvo desde pequeño atraído por el espectáculo, y por ello se convirtió en director y actor de teatro. Además, era un gran dibujante, que le sirvió más tarde para crear sus propios decorados, tanto en escenas teatrales como en las cinematográficas.

A pesar que el quería entrar en la Escuela de Bellas Artes, su familia le obligó a seguir con el negocio familiar del calzado en el que se ocupó de reparar y mejorar las tecnologías de la empresa. Pero esa obligación no le fue tan contraria, ya que gracias a las habilidades que ganó en esa época le sirvieron más tarde para crear su propio cinematógrafo ante la negativa de los hermanos Lumière a venderle uno.

Gracias a su interés por el ilusionismo y su imaginación sin límite, creó películas de fantasía y ciencia-ficción de todos los tipos, aunque la más destacada la creó en 1902, cuando el cine prácticamente no era ni eso. Viaje a la Luna fue sin duda la base del cine de ficción, ya que hasta entonces, todas las grabaciones que se mostraban eran simples de estilo reportaje donde aparecía gente haciendo sus tareas habituales.

Pero Méliès dio un cambio de rumbo a eso y creó películas con una historia, una secuencia de imágenes que contaban historias fantásticas, y que en aquel tiempo, tomaron como comedias creadas por un loco. Pero aquel loco fue, posiblemente, el padre del cine que tenemos hoy en día.

A pesar del gran éxito que cosechó su película, Viaje a la Luna, nunca llegó a recibir ni una moneda a cambio de su explotación, ya que la piratería ya empezó  en aquellos días y algunos técnicos consiguieron copiar la película y distribuirla por todo Estados Unidos, cosa que hundió a Méliès en la miseria, ante el control que Edison ejercía en Estados Unidos y Pathé en Francia.

Ya en 1925, su obra fue reivindicada por los artistas surrealistas, tanto que le concedieron la Legión de Honor francesa en 1931 por toda su trayectoria creativa. En 1932, se trasladó a vivir al Castillo de Orly, creada como casa de jubilación junto a su mujer Jeanne d’Alcy con la que vivió en ese lugar hasta su muerte en 1938.

Después de su muerte, Henri Langlois se dedicó a recuperar y restaurar todas las películas del genio Méliès. Un genio que fue realmente reconocido ya después de su muerte, y es que desde el año 1946, el premio Méliès es el más importante en Francia y sirve para reconocer a la mejor película francesa del año.

Sin ninguna duda, un genio visionario, como casi todos los genios, no fue reconocido en su justa medida hasta después de su muerte. El padre del cine de ciencia-ficción, y prácticamente, del cine de ficción en general.

Imagen | Kane3



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