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Orígenes del Séptimo Arte: Nuevos Géneros tras los Lumière

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“Viaje a la Luna” de Mèliès




Como recordareís, el pasado jueves estrenamos en Cosas del Cine una nueva sección que hemos denominado “Orígenes del Séptimo Arte”, en la que pretendemos que conozcaís un poco más los inicios de este mundo que nos apasiona a muchos de nosotros. En esta sección haremos un breve repaso de la Historia del Cine. Este jueves trataremos los nuevos géneros cinematográficos que surgieron tras la irrupción de los hermanos Lumière.

La semana pasada os decíamos que el primer género cinematográfico de la Historia del Cine fue el documental y que, con el paso del tiempo y un poco más de experiencia, los nuevos directores comenzaron a experimentar con nuevos géneros que triunfaron como el primero de ellos.

Tras el éxito de los hermanos Lumière, el cine adoptó nuevas formas, también en Francia se comenzó a desarrollar un cine de efectos ópticos y trucos casi mágicos. Es lo que se denominó el “Cine Fantástico”. En este caso, ya no veremos documentales sino cine de ficción. El máximo representante de este nuevo género cinematográfico fue Georges Mèliès, al que se denominó “el mago del trucaje”.

En el año 1895, Mèliès trabajaba como director de teatro y fue una de las personas invitadas por los hermanos Lumière a acudir al estreno de sus películas. Cuando Mèliès vió, por primera vez, lo que el “toma vistas” era capaz de hacer, quedó totalmente conmocionado y se puso a trabajar en ello, es decir, decidió agenciarse uno de los “toma vistas” de los Lumière y comenzó a rodar sus propias películas.

Los films de Mèliès tienen una duración más larga que las películas de los hermanos Lumière, duraban entre 10 y 20 minutos. En éstos las figuras aparecen y desaparecen, como por arte de magia, con dibujos animados. Este truco era muy sencillo y llamaba mucho la atención. Lo que hacía Mèliès era rodar una escena repleta de gente y después filmaba la misma escena sin esa gente. Después, alternaba las imágenes reales y los dibujos animados. Mèliès es, por tanto, el creador del Cine Fantástico y, también, uno de los pioneros de la técnica del dibujo animado.

Así, el cine desarrolado por Mèliès ya tenía unas características bastante diferentes a las que poseían las películas rodadas por los hermanos Lumière. Por ejemplo, el cine de Mèliès era ya bastante más elaborado, el tiempo fílmico ya no coincidía con el tiempo real (existe ya el montaje propiamente dicho), utilizó decorados (telones y maquetas) por lo que sus películas ya estaban grabadas en un estudio cinematográfico, además, ya aparecen en sus films actores profesionales. Recordad que en las películas de los hermanos Lumière, los actores eran familiares, trabajadores de la fábrica…

Mèliès fue un director que dio mucha importancia a los vestuarios de sus personajes, al maquillaje y a la puesta en escena e interpretó la mayoría de sus películas. Lo que permanece sin cambios, todavía, es que la cámara permanece fija y siguen siendo los personajes del film los que se mueven.

Pasemos ahora a sus películas. Sus films solían estar basados en las novelas de Julio Verne y, con el paso del tiempo, se convirtió en el creador del “Cine de Ciencia Ficción”. Él mismo denominó a sus películas como “fantasías futuristas”. Algunas de las más importantes fueron: “Viaje a la Luna”, rodada en 1902 (VÍDEO), “20.000 Leguas bajo el Mar”, rodada en 1907, y “La Conquista del Polo”, llevada a cabo en el año 1912.



“La Conjura” de Mèliès, rodada en 1899

El cine de Mèliès se convirtió en algo mucho más artesanal, mucho más costoso y bastante más elaborado. Como reacción al cine elaborado por los hermanos Lumière y Mèliès, surge el “Film D’Art”, que pretendía ser un tipo de cine dirigido a las clases cultas. Por esa época, se pensaba que el cine era una afición plebeya y, en 1908, también en París surge una sociedad que desea producir un tipo de películas diferente, esta sociedad se denominó “Sociedad Productora de Film D’Art” y la formaron un grupo de banqueros y los hermanos Laffité.

Este nuevo género cinematográfico poseían unas características muy definidas:

– Las películas tenían una duración parecida a la actual, entre una hora y media y dos horas.

– Eran filmaciones de teatro clásico.

– Al mismo tiempo que rodaron estas películas, también empezaron a hacer sus propias producciones y contaron con los novelistas más importantes de la época para escribir sus guiones.

– Contaron con los actores más célebres del momento, por ejemplo con Sara Bernarth.

La primera exibición de estas películas tuvo lugar en 1908, en la sala más elegante de París (Charras). En ella se pudo disfrutar del film “Asesinato del Buque de Guisa”, que narraba una historia de amores y desamores, traiciones, conspiraciones, asesinatos… entre la nobleza del siglo XVI. La Sociedad Productora de Film D’Art no tuvo tanto éxito como sus predecesores, lo cierto es que fracasaron en sus intentos porque hicieron un cine dirigido a una clase social específica, es decir, no tuvieron en cuenta que quien selecciona es el espectador y no los directores. Este fracaso hay que unirlo al hecho de que, en 1910, aparecen ya las primeras salas fijas de cine en el continente europeo, las llamadas Salas Nikel Odeon.

A comienzos del siglo XX, en Europa comienzan a desarrollarse las Superproducciones, o sea, films montados como en la actualidad y de temas muy llamativos. Se trata ya de un cine más comercial y más de productor que de director. Esta nueva aventura cinematográfica comenzó en Italia, en el año 1896, con la película “La llegada del tren a la Estación de Milán” y, poco a poco, comenzaron a hacerse superproducciones, la mayoría de ellas de temática histórica que se remontaban a la época del Imperio Romano.

Por ejemplo, en 1906 aparece la primera supreproducción, “Los últimos días de Pompeya” y en 1912 “El gladiador de la Traccia”. Estas supreproducciones se llevaron a cabo desde el año 1906 hasta 1915. Estas películas llegaron también a España, aunque en menor medida, en temas religiosos y no tanto históricos como “Las Pasiones de Cristo”. También se hicieron películas de corte histórico sobre los Reyes Católicos y Juana de Castilla hasta el año 1910. A partir de entonces, el tema pricipal de las películas españolas fueron las pasiones de Cristo.

Todo este cine europeo se caracterizó por ser enquilosado y carente de recursos cinematográficos. El cine, tal y como lo conocemos hoy, suge en Estados Unidos y, sus orígenes, vienen de la mano de directores como Porter, Griffith y otros realizadores. Es aquí donde lo dejaremos por hoy, la próxima semana trataremos cómo era el cine estadounidense a comienzos del siglo XX y hablaremos más concretamente de Porter, Griffith y sus creaciones cinematográficas.

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