El Cine Español durante la Guerra Civil

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“Aurora de Esperanza” de Antonio Sau

Vamos a continuar recorriendo la historia del cine español. Hoy nos centraremos en la descripción del séptimo arte durante la Guerra Civil española. Ya os adelantábamos la pasada semana que, a pesar de la inestabilidad política de la época, 1935 fue una muy buena época para el cine español. Hoy vamos a explicaros cómo fue el cine de nuestro país años después.

Como sabéis, el 18 de julio de 1936 dio comienzo la Guerra Civil Española, que finalizó el 1 de abril de 1939. Durante el inicio y proceso de esta guerra se produjo una paralización de los proyectos cinematográficos y el cine del momento no tuvo más remedio que paralizarse, siendo muy pocas las películas que pudieron ver su fin. Muchos directores de cine, tras observar la reducción de obras argumentales, se dedicaron a la realización de documentales.

Hubo películas que, cuando estalló la guerra, estaban en fase de producción, como “El Genio Alegre” de Fernando Delgado, y muchas de ellas no se terminaron hasta el final del conflicto bélico.

Durante esta época, fue muy importante el descubrimiento del cine como medio de propaganda para ambos bandos. La Guerra Civil Española supuso la primera experiencia histórica masiva de uso del cine sonoro y la radiofonía al servicio de los intereses bélicos y creó nuevas pautas y modelos para la información y la propaganda. Lo que se pretendía con ello era fomentar la propaganda para convencer a la población de que cada bando era el mejor. Estos modelos sirvieron en la II Guerra Mundial para provecho de ambos bandos.

La gran mayoría de los estudios de producción quedaron en la zona republicana (Madrid y Barcelona). Además, se intentó que la programación cinematográfica funcionara con normalidad. Este hecho estuvo presente hasta el otoño de 1936. A mediados de 1937, hubo una disminución de ofrecimiento del espectáculo porque los distribuidores de Estados Unidos suspendieron los envíos por falta de pago, limitando la programación de las salas de cine a películas soviéticas, que eran las que más fácilmente llegaban a España.

En la zona republicana no existió ningún tipo de censura y hubo una mayor diversificación que en el bando franquista. En éste último, y durante los comienzos de la guerra, no tenía infraestructura cinematográfica y tuvo que apoyarse en sus aliados: Portugal, Italia y Alemania. La proyección ideológica fue más monolítica en el bando franquista que en el republicano, produciéndose así una sumisión central a un poder único y también la instalación de la censura.

En ambos bandos predominó la producción de cortometrajes y mediometrajes, fundamentalmente de formación, información y propaganda, relegándose los largometrajes a un segundo plano. Sí pudieron ver la luz algunos de ellos como “Aurora de Esperanza” de Antonio Sau Olite; “Nuestro Culpable” de Fernando Mignioni; o “¡No Quiero! ¡No Quiero!” de Francisco Elías; los tres del bando republicano.

Ya en el bando nacionalista, los largometrajes, en su gran mayoría, se rodaron en Alemania. Algunos de ellos fueron “La Canción de Aixa” de Florián Rey o “Suspiros de España” de Benito Perojo. Estas películas se estrenaron tras finalizar la Guerra Civil ya que se pretendía que la población se alejase del conflicto a través del divertimento.


https://www.youtube.com/watch?v=BR4-douXVJ4

“La Canción de Aixa”

En cada bando se reflejaba la vida del otro bando. Se intentaba, de esta forma, animar al pueblo y convencer a éste de que el otro bando era peor que el primero, es decir, se intentaba rebajar al bando contrario.

En el lado republicano, se puede resaltar “Reportaje del Movimiento Revolucionario en Barcelona” de Mateos Santos, es el primer documental de características propagandística de la Guerra Civil; “18 de Julio, Número dos, Madrid” en el que se intentaba reflejar la vida cotidiana y que, además, hacía el esfuerzo por derrotar al enemigo. Por último, cabe destacar “Madrid, Tumba del Fascio“, que constaba de varios episodios donde se reflejaba el intento de los nacionales de hacerse con la Casa de Campo y la Ciudad Universitaria.

Respecto del lado franquista, hay que resaltar “Alma y Nervio de España“, producida por la Falange y desarrollada en Marruecos; “¡Madrid, Cerco y Bombardeamiento de la Capital de España!” de Ricardo Gutiérrez, que pretende denunciar la colaboración internacional a través de imágenes de aviones soviéticos y franceses. En la zona nacional se intentaba controlar toda la producción por medio del Departamento Nacional de Cinematografía y gracias a productoras como Ufilms, Cifesa o Filmspatria.

En la zona republicana, y como hemos dicho anteriormente, hubo una mayor diversificación y, por tanto, una mayor producción de iniciativas. En ellas participaron partidos políticos como la Generalitat Catalana o el Partido Comunista. Del lado de la Generalitat Catalana, encontramos la producción de noticiarios semanales como “Espanya al Día“, producidos por Layafilms.

En la zona nacional, en 1936, se creó una oficina de prensa y propaganda que, en 1938, se convirtió en el Departamento Nacional de Cinematografía, departamento que creó el “Noticiario Español“. En 1939, el Ministerio de Gobernación creó una sección de censura, arma fundamental del régimen franquista para controlar toda la producción cinematográfica.



“Noticiario Español”

Este mismo bando creó, a su vez, símbolos y mitos antiguos que supusieron la ejemplificación de la España perfecta, entre ellos, los fundamentales fueron: El símbolo de la reconquista, a partir del cual se rememoraba a los Reyes Católicos y la Unificación de España; y la cruzada, que recordaba la Edad Media, la lucha contra las fuerzas negativas y contra el Islam que se equiparaba al bando republicano.

Para reforzar esta unificación, se llevaron a cabo marchas municipales e himnos en los noticiarios, con encuadres privilegiados para los políticos más importantes, sobre todo hacia Francisco Franco, el fin que se perseguía con ello era privilegiar su figura. El bando republicano no utilizó nunca este tipo de símbolos.

Ya en el extranjero, se puede decir que interesó mucho la Guerra Civil Española como argumento. Algunas obras de este momentos fueron “Tierra de España” (1938) de Ivans, que es un documental narrado por Hemingway, o “Sisma de Teruel” de André Malraux, que contó con la colaboración española del novelista Max Aub.

Para finalizar, podría afirmarse la política de partidos sólo pretendió utilizar el film, y por ende el cine, como medio de influencia ideológica y propaganda política. Hecho que influyó negativamente en la industria cinematográfica española ya que no pudo consagrase pese a los años positivos que vivió antes del conflicto bélico.

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Categorías: Historia del cine


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