Animales en el cine

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Las películas de animales conforman un género que nunca pasará de moda, una apuesta casi segura para la taquilla, ya que suele atraer a toda la familia a las salas de cine. Son numerosos los animales que han pasado por la gran pantalla, derrochando en ocasiones ternura, terror o comicidad. Y es que las películas con animales como protagonistas se dividen en distintos tipos según el rol que jueguen en la historia.

Lo más común son las comedias protagonizadas por animales domésticos. Es mítica la versión con perros reales del clásico de Disney: “101 dálmatas. ¡Más vivos que nunca!” (1996), cuyo éxito daría lugar en el 2000 a “102 dálmatas”. Sin alcanzar la dulzura de los dibujos animados de 1961, este film, que cuenta con una estupenda Glenn Close en el papel de Cruella Devil, es una de las películas de animales preferidas por el público. Otra gran comedia es “Como perros y gatos” (2001), que nueve años más tarde presentaría su secuela titulada “Como perros y gatos 2. La revancha de Kitty Galore”. Las divertidas escenas de lucha entre perros detectives y gatos samuráis, y el ritmo frenético de la película, hacen de la misma una de las mejores. Mucho más reciente es “Un chihuahua en Beverly Hills” (2008), la más exitosa de los últimos años, que con una simpática chihuahua como protagonista se ganó el favor del público.

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No podemos pasar por alto las innumerables historias de enfrentamientos contra animales peligrosos que a menudo llenan las salas de cine. La que primero nos viene a la memoria es la escalofriante “Tiburón” (1975), que de la mano de Steven Spielberg atemorizó al público internacional, impactando por sus violentas imágenes. Obtuvo 3 premios Oscar, siendo nominada en la categoría de mejor película, y contaría con tres entregas más. Otro clásico es “Cujo” (1983), basada en la novela homónima de Stephen King. Se aleja totalmente de los adorables cachorritos de dálmata de Disney para dar lugar a un perro asesino como protagonista, una historia surrealista, y casi puede decirse ridícula, que hoy día sigue siendo película de culto para los fanáticos del terror. Y por último, nos remontamos a 1963 para hablar de “Los pájaros”, de Hitchcock, una de las mejores producciones del maestro del terror. Fue nominada al Oscar a los mejores efectos especiales.

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Pero dejando de lado las bestias asesinas a las que tanto les debe el cine de terror, hay que mencionar el lado amable de los animales en el cine. Apelar al sentimiento de cariño que suelen despertar en el espectador es un recurso muy común para ganarse al público. Con estas características se estrenaba “Nacida libre” en 1966, la emotiva historia de una leona llamada Elsa, a la que un matrimonio se ve obligado a criar y a entrenar para enseñarla a sobrevivir en la naturaleza. Basada en un hecho real, este film caló hondo en el corazón del público. Pero si hablamos de películas enternecedoras destaca “El oso” (1988), la gran obra maestra de Jean-Jacques Annaud, que cuenta cómo el osezno Youk queda huérfano y es adoptado por uno oso adulto que le enseña a sobrevivir en su entorno. Conmover al público a través de la mirada de un animal es un método cinematográfico que nunca pasará de moda, por ello constantemente se estrenan películas como “Siempre a tu lado (Hachiko)” (2009), protagonizada por Richard Gere y basada en la historia real de un perro raza Akita Inu y su dueño, el Dr. Hidesaburo Ueno, ocurrida en Japón. Es casi imposible no soltar alguna lágrima con esta película.

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Pero el trabajo con animales en el cine tiene otra cara muy distinta a la que se nos muestra en pantalla. Por ejemplo, para hacer “Babe, el cerdito valiente” (1995) se sacrificaron 48 cerdos, ya que engordaban rápidamente y había que sustituirlos. Para otro personaje de la película, el gato Chatrán, se necesitaron 65 gatos distintos, porque fueron muriendo en el rodaje. Es famoso el caso de Flipper, el delfín protagonista de la serie televisiva y de la película “Flipper” (1996), que murió debido al agotamiento de los rodajes que hacía sin descanso. Desde entonces su entrenador, Richard O’ Barry, se dedica a defender la causa de estos animales.

La célebre frase de Hitchcok “Nunca trabajes con niños, con animales o con Charles Laughton” cobra mayor sentido cuando nos enteramos de la cara cruel de este género cinematográfico. Las películas con protagonistas animales nos pueden regalar imágenes maravillosas, pero tenemos que tener en cuenta que estos trabajos requieren un compromiso mayor que la de cualquier producción realizada con actores humanos, y que por mucho esfuerzo que requiera el trabajo con animales, los directores tienen que llevarlo a cabo de una forma sensata y responsable.

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