
Siempe que se sigue la trayectoria de alguna superproducción que promete reventar las taquillas, así como hacernos revivir momentos de la infancia, reecontrarnos con personajes que creíamos perdidos, y encima más nuevos , más grandes, mejores; siempre, como decía, que se crea esta expectativa, cuando llega el momento de ir al estreno luego sales con cara de tonto. Eso es exactamente lo que pasa con Transformers, a parte de los robots no hay absolutamente NADA más que ver, y dos horas viendo robots a mi me parece mucho.
Michael Bay dirigiendo y Spielberg produciendo, de esta combinación uno espera efectos especiales de lujo, espectaculares a más no poder, secuencias de acción trepidantes y mucho entorno destruible, generalmente ciudades. Sin embargo el productor tiene un prestigio que debería cuidar algo más, aunque claro, con lo que van a recaudar con esta película seguro que podrá comprarse otro.
Sin un reparto excesivamente potente, aunque en él figuren Jon Voight o John Turturro, ya que las estrellas son Optimus Prime y Megatron (su voz es la de Hugo Weaving), la historia podría haber tenido una cierta coherencia, algo que intentase conectar a la gente para que no se durmieran o se pusieran a pensar en qué estaría haciendo su novi@ mientras ell@s frikeaban durante un par de horas.
Producto de consumo para niños y adolescentes, envuelto en un papel de regalo carísimo que eleva su precio(o lo que es lo mismo, multiplica la recaudación) y hace que los adultos sientan curiosidad. MAL HECHO, todos sabéis que mató al gato.
Por: Ruben Lopez
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